La Garnacha abrió en marzo de 2001 con una idea muy clara:
hacerle un homenaje al vino y a todo lo que pasa alrededor de una buena copa.
El nombre no es casual.
La garnacha es una uva con carácter, historia y mucha personalidad.
Un poco como este sitio.
Aquí la cocina empieza en la tapa tradicional y sigue su propio camino.
Respetamos la cocina mediterránea, pero no nos quedamos quietos:
nos gusta mezclar, probar y traer sabores de otros lugares,
siempre sin perder la esencia ni la forma de hacer las cosas bien.
No venimos a complicar lo sencillo. Nos gusta pensar que aquí se viene a disfrutar.
Del vino, de la comida y de ese momento en el que dices: “una más y ya nos vamos”.